Correos admite cualquier franqueo

Escrito por José Luis Gutierrez Sanabria.

 

En el ánimo de reutilizar o recircular cualquier tipo de material alguien ha enviado últimamente algunas misivas con franqueos “peculiares”. ¿No se debería haber requerido al destinatario pagar el franqueo “insuficiente?

En el primer ejemplo se trata de un Aerograma del año 1992, con su sello impreso. En concreto era el de la emisión del Aerograma “75 aniversario del Reglamento de Palomas mensajeras del año 1923”. En el anverso a la izquierda figura la imagen del Rey Alfonso XIII que es quien firma el reglamento. Y arriba a la derecha, como siempre, va impreso el sello de turno, en este caso la imagen de dos palomas mensajeras y símbolos alusivos a la Colombofilia militar, y con importe grabado de 85 (ochenta y cinco pesetas, que era la moneda de curso de la época).

El aerograma se envió con fecha 15 de diciembre 2022 y seguramente echado a un buzón de la calle. Llegó a destino a los dos días y con matasello de rodillo de “Postal Expres”.

De paso animo a los lectores de Imagen de la semana a que lean algo más del Servicio de mensajería de las palomas mensajeras que en el ámbito militar ha durado al parecer hasta el año 2008 y ahora ya solo se usa en el deportivo, y tiene una historia bien curiosa.

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El segundo ejemplo de una carta que ha circulado con franqueo peculiar es un sobre corriente en el que el remitente pegó a modo de sello un recorte de una revista del S.F. de Correos con la imagen de la cúpula del Palacio de Cristal del Retiro, añadiendo a mano en la parte inferior un dibujo del frontón de la fachada (un intento bastante humilde de art mail).   El falso sello es una viñeta con la imagen completa del edificio en cuestión, y el importe es “S.F.” Aquí ni siquiera aparece importe alguno, y Correos también “lo admitió” … En este caso se oblitera con el C.T.A.  MADRID, y fecha del 04. 01. 23

 

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Redención

Escrito por Carlos Lanz Hernández-García.

 

Parece el título de una película, pero no lo es, se refiere a los trabajos forzados realizados durante y después de la guerra civil. Hasta el año 1947 hubo en España cientos de campos de concentración, al terminar la guerra tenían una población de más de 140.000 presos.