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- By Joan Francesc Molina Bellido (Cursus Publicus))
Este sobre parece uno más de la prolífica correspondencia soviética de la segunda mitad del siglo XX. Hay, pero, algunos puntos que la convierten en especial:
1.- Vemos en primer lugar la procedencia: Tallinn, capital de la entonces República Socialista Soviética de Estonia. La leyenda del matasellos está en los dos alfabetos que corresponden a las lenguas oficiales de la república: el cirílico (por el ruso) y el latino (por el estonio). El estado político de las republicas bálticas es muy conflictivo a primeros de 1991.
2.- Franqueo: 15 kopecks (0.15 rublos) el triple de la tarifa interna de la URSS. Esto es debido a que el 1/1/91, el Ministerio de Correos de la RSS de Estonia (en un acto de independencia, sin precedentes!), había subido unilateralmente las tarifas (políticas) para acercarlas al coste real. La reacción del Correo Soviético, fue cortar los suministros de efectos postales a Estonia. Esto tendría sus consecuencias a lo largo del año.
3.- Tres viñetas, de distinto color, con una torre coronada por una bandera, un escudo y una fecha 24/02/1991. La misma del matasellos.Estas viñetas, de hecho distintos estadios en la elaboración de una misma, conmemoran la declaración de independencia de Estonia en 1919. Fueron emitidas, como muchas otras entre 1988 y 1993, por la Asociación Estonia para la Preservación de la Memoria Histórica (EMS en Estonio), con el fin de recordar las fechas importantes en la historia de esta república.
4.- El remitente es Guido Pant, el autor de esta viñeta, así como de la mayoría de las emitidas por el EMS.
5.- Las autoridades soviéticas, perseguían la circulación de las viñetas patrióticas, por lo que el Sr. Pant (que no se esconde) podría haber tenido problemas. Esto no fue así, y tenemos constancia de que dicho artista vivió para ver a su país recobrar la libertad, a finales del mismo 1991.
La verdad es que podría extenderme mucho más, porque esta es una de las cartas con las que se inicia mi colección sobre el renacimiento del Correo de Estonia, que algunos de vosotros ya conocéis, pero creo que ya basta para acompañar la imagen, que es lo importante.
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- By José Ramón Castán Larruy (Kfeyt)
Me complace presentar como imagen de la semana en Afinet, una sencilla, en apariencia, tarjeta, pero que lleva aparejada una historia cuando menos sorprendente.
Lo que relato se verá a través de Internet, y por este medio precisamente, en uno de esos ratos en los que uno se pierde en los buscadores, apareció ante mi un cuadro de imágenes entre las que me llamó la atención una. Tardé un segundo, pero mi reacción fue de ampliar la imagen. Al momento comprendí que tenía una pieza preciosa para mí. Hecho el encargo, la sorpresa fue descubrir que el vendedor era un conocido mío, coleccionista él, y buen amigo, que la obtuvo cambalacheando con otro conocido. Qué gran casualidad. La transacción pues, consistió en pasar por su casa, a unos minutos de la mía, y charlar un buen rato. Le conté algo parecido a esto:
Es una sencilla tarjeta de reembolso de 40 pesetas, enviada por una academia de Bilbao, franqueada con 1,05 pesetas en sellos (Edifil 1052, 1049, 1062(2) y 1024). Se destina a Finestras, en Huesca, provincia que aún figuraba con el 24 como prefijo postal. Al darle la vuelta, la marca de llegada se estampa en Lérida. Y es que Finestras, está casi en el límite entre ambas provincias, y es más accesible desde la capital catalana, aunque dista de ella unos 40 kilómetros.
Hoy Finestras es un despoblado más de esta parte de Huesca, aunque a principios de los años 50 contaba con 58 habitantes repartidos en una docena de casas, según el Nomenclátor. El destinatario, no obstante se tomó la “graciosa licencia” de domiciliarse bastante al “final” de la única calle del pueblo, en el número 111, como si de una gran avenida se tratara.
Eran años duros todavía, y muchos jóvenes buscaban en estas enseñanzas a distancia, o “por correspondencia”, una vía de salida de un sistema económico estancado como era el rural, adquiriendo ciertos conocimientos teóricos y prácticos de un oficio, con el que buscar sustento en otras tierras. El destinatario era el tercero de seis hermanos y, a nada que se aplicara, esta formación a distancia le facilitaría el sueño anhelado. Así fue, y a los pocos años, él primero y el resto de su familia después se asentaron en una ciudad cercana. Finestras cayó en el olvido, pero la carta viajó con la maleta.
Quizá ahora os preguntareis porqué conozco tan bien la historia alrededor de esta tarjeta. Casualmente, el destinatario era un tío mío.
Gracias.
José Ramón Castán Larruy
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- By Rafael Ángel Raya Sánchez (Centauro)
Aunque colecciono sellos desde una edad que ya no recuerdo, como todo el mundo desde bastante pequeño e inducido lógicamente por mi padre, que era realmente el que coleccionaba sellos y se escribía con todo el mundo de Sudamérica, la verdad es que mis comienzos verdaderamente fueron con veintiún años, estando haciendo la “mili” en la Capitanía General de Canarias y reinducido también por un oficial amigo.
Empecé coleccionando allá por el año 1975, España en nuevo y a la vez, la temática de “Picasso en los sellos” que me trae gratos y emotivos recuerdos, sobre todo expositivos y a nivel local, provincial y regional, hasta que quise dar el salto a la Nacional y un señor Jurado (q. e. p. d.) muy “malangel” como dicen en mi tierra, me la “chafo” y me dijo que esa colección no era para exponer en exposiciones nacionales, con lo cual (quizás me hizo un gran favor), la dejé “dormir el sueño de los justos”
. A partir de ahí, me plantee que debía de coleccionar algo “mas serio” y entonces un día, en las reuniones domingueras que, nuestro Grupo Filatélico (al cual yo en esas fechas no era ni socio) antaño celebraba en la Santa Crucera Plaza del Príncipe, intercambiando “sellitos” con un amigo, le pedí a cambio de unos “usados” que él me había cogido de mi clasificador, una carta de Prefilatelia de NAVARRA, para mi se trataba de un mundo extraño que quería explorar y con una gran dosis de ambición por querer imitar a los grandes “gurús” del coleccionismo isleño (ignorancias de la edad). La verdad es que no se porqué el tenía también esta carta, pues no coleccionaba nada de historia postal (misterios de la vida).
Dicha carta no era otra que la que presento a continuación (que no es de las más importantes y raras de mi colección) pero que fue la “chispa” que encendió mi interés en coleccionar prefilatelia e historia postal y concretamente de NAVARRA.
Se trata de carta circulada el 1 de Agosto de 1822, desde el pueblo de Obanos a Marcilla, lleva marca PUENTELa. NAVARRA en dos líneas y tinta roja, de Puente La Reina, Estafeta más próxima a Obanos y de la cual dependía. Porteo 5 cuartos también en tinta roja, para un peso de carta sencilla hasta 6 adarmes y circuladas dentro de Navarra, de acuerdo con las tarifas del año 1805 (R. O. del 17 de noviembre de 1804).
Como digo, mi interés y cariño hacia esta carta, no está en la rareza o valor crematístico de la misma, sino en que fue la primera de una colección de aproximadamente 500 cartas (más de 10 vitrinas) que componen mi colección de PREFILATELIA DE NAVARRA, buque insignia de mis colecciones y con la cual he podido aprender, disfrutar, hacer muchos amigos y participar en exposiciones internacionales y mundiales.
Y hasta aquí, mi pequeña historia, de mi mayor tesoro, que he querido hoy compartir con todos vosotros Amigos de Afinet.
Rafael Ángel Raya Sánchez
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